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Análisis: Tomb Raider

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Cuando anunciaron que Lara Croft iba a volver, no éramos pocos los que nos temíamos un nuevo jueguecillo que pasara sin pena ni gloria, como sucedió con sus anteriores entregas. Sin embargo, el reboot de Tomb Raider nos ha dejado más que satisfechos. ¿Quieres saber por qué?

Cámbialo todo para que funcione igual

El nuevo Tomb Raider no nos recuerda en absoluto a aquellos primeros juegos repletos de polígonos y puzzles. No es algo negativo, dado que no es un ejercicio de nostalgia pasajero: Se trataba de relanzar el juego cambiando parte de su ADN para adaptarlo a la jugabilidad moderna. Y el experimento funciona. Vaya que si funciona. Bien es cierto que Tomb Raider puede parecerse por momentos a un Uncharted femenino (hay que cubrirse para recuperar salud, hay tiroteos en grandes ciudades en ruinas abandonadas…), pero tiene la suficiente personalidad como para ser el inicio de una nueva saga y no un simple cortapega.

En el juego encarnaremos a una Lara Croft que aún no se ha lanzado a la carrera de buscatesoros con ropa muy ceñida, pero que, sin saberlo, está a punto de hacerlo cuando el barco en el que viaja ella y su tripulación se vaya a la deriva y termine viéndose obligada a sobrevivir por su cuenta en una isla que esconde varios secretos. No esperéis, eso sí, que esto sea una aventura de supervivencia, porque no lo es (apenas hay que cazar un par de animales, y ni siquiera es necesario hacerlo, salvo para ganar puntos de experiencia), o un juego de mundo libre a lo GTA. Sí, el escenario es lo suficientemente amplio como para explorar y encontrar misterios, pero siempre marcado con unas fronteras que quizá sepan a poco a los amantes de juegos como Red Dead Redemption.

Valoración final

La jugabilidad es decente (no nos atreveríamos a decir que buena, puesto que poco más o menos copia los clichés del género de los últimos años) y los gráficos impresionan al más pintado, dando un salto evolutivo impresionante desde los últimos juegos de la franquicia. Las escenas de vídeo te dejarán sin respiración y el resto del juego, aunque se puede apreciar algún ligero problema en los movimientos básicos de algún personaje (lógico, dado que estamos llevando la potencia del juego hacia algo más próximo a PS4 que a PS3).

Tristemente, la batalla final es muy decepcionante (se resuelve con un simple QTE que hasta ese momento apenas había aparecido en el juego), pero no empaña un juego que supone el retorno por todo lo alto de Tomb Raider, una saga que ha cambiado para bien, mezclando plataformas con disparos y algún que otro puzzle. ¿Le podemos pedir más a un reboot?