XBOX

Dragon Ball Z for Kinect cae en la monotonía

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Estamos posiblemente ante el manga de pelea más popular de todos los tiempos, Bola de Dragón, y los desarrolladores de videojuegos no cesan en su empeño de explotar un mercado con muchos seguidores. Sin embargo, en ocasiones, las prisas o el pensar que con poco lograrán el éxito y obtendrán máximos beneficios, les lleva a sacar productos que son, por lo menos, mejorables.

Dragon Ball Z for Kinect, en la versión analizada para XBox, es una clara muestra de lo comentado anteriormente. La estética de los personajes y los escenarios es sin duda muy atractiva, es su fuerte, pero si hablamos de un juego de acción es ésta la que debe funcionar, y no lo consigue del todo.

Muchos personajes, pocas variantes

A pesar de los muchos personajes que encontraremos, las técnicas de pelea apenas sí se distinguen en pequeños detalles, lo que ineludiblemente terminará pronto por cansarnos ante la falta de variedad. La repetición es constante y todo se basa en 4 acciones clave principales: puñetazos, patadas, recarga y esquivos. Sí, también hay proyectiles y saltos, pero pocos.

Buenos gráficos

La recreación técnica y gráfica de los elementos del juego sí está bien resuelta, incluso los efectos sonoros, pero es un juego que siempre nos queda la sensación de que con un poquito más de esfuerzo hubiera quedado más redondo.

Divierte, pero sólo en las primeras dos o tres horas. Los seguidores de este tipo de juegos basados en la aventura y la acción esperaban algo más y dado que la popularidad y el interés por todo lo relacionado con Bola de Dragón es importante, se debería haber logrado un juego mejor.