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El oso más travieso de los videojuegos regresa con Panic in Paradise

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El oso más travieso de los videojuegos regresa con Panic in Paradise. Una vez más, acción, muertes y violencia con una estética original. Parece que a los productores del juego les gustó La naranja mecánica de Stanley Kubrick o Kill Bill de Tarantino.

Mucha acción

En Panic in Paradise encontramos acción desde el principio. Un grupo de graciosos osos llegan a Isla Paraíso, un resort de lujo para peluches, sin saber que en el mismo autobús viaja Malote. A partir de ahí, eliminar osos será la constante del juego.

En Panic in Paradise lo importante es ser cuanto más malos mejor. Si nos dedicamos a aporrear a un oso hasta matarlo, seremos malos, pero si en vez de eso hacemos que su muerte sea mucho más violenta, con métodos más retorcidos, pues mejor que mejor.

Para empezar, el juego estará dividido en zonas y objetivos. En cada una de ellas tenemos un oso que encontrar y castigar de una forma determinada. Además tendremos unas misiones paralelas en forma de retos adicionales que al cumplirlos nos darán más monedas y puntos de experiencia.

Superar niveles

En cuanto a las armas, cada nivel tiene unas propias, desde cuchillos a cualquier tipo de objeto contundente. La consecución de objetivos y la recogida de monedas nos permitirá ir ascendiendo de nivel.

Será necesario plantear estrategias para resolver los objetivos, aunque lo principal es el combate, que resulta fácil de ejecutar a nivel técnico.

Los gráficos son correctos y la estética de personajes y escenarios original y atractiva. Si bien es cierto que hay juegos mejores en este género, como el genial Mist of Pandaria, al menos Panic in Paradise consigue ser entretenido y original.