PC

Mist of Pandaria sigue marcando el ritmo

Tras 8 años tanto de vida como de indiscutible reinado en el género, World of Warcraft recibe su cuarta expansión en un momento especialmente delicado para el masivo de Blizzard.

El excesivo espacio de tiempo (más de 6 meses) desde el último parche de contenido añadido al juego y el lanzamiento de propuestas repletas de novedades para el género, había provocado un decrecimiento tanto en el número de suscriptores como en la actividad. Una realidad especialmente tangible tras el lanzamiento del fantástico Guild Wars 2, que instauró una nueva forma de entender e interactuar con este tipo de juegos.

Mejora los personajes

Ahora, Mists of Pandaria pretende recuperar la confianza de esos jugadores y asegurarse la continuidad de los que esperaban ansiosos sentados en las capitales de la Horda y la Alianza algo que hacer para seguir mejorando a sus personajes.

Mists of Pandaria introduce en el juego por primera vez a los Pandaren, raza que dejó verse ocasionalmente en Warcraft 3, en una decisión que ha levantado mucha controversia. Acostumbrados a expansiones de corte épico y oscuro como lo han sido las otras tres, apadrinadas por un villano a priori casi invencible, desde su presentación Blizzard dejó claro que durante nuestro viaje por Pandaria la guerra entra Horda y Alianza iba a ser la verdadera protagonista.

Muchas novedades

Mists of Pandaria no solo no es una expansión más de la saga, sino que ha introducido las suficientes novedades como para acabar convirtiéndose, si los parches de contenido acompañan, en la mejor expansión que World of Warcraft ha recibido jamás.